
Escrito hace mucho, mucho tiempo...
Afortunadamente, ocurrió como lo dijo mi maestra de francés: no fui tierra fértil para la venganza
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El odio... Mi cuerpo apenas ha probado un poco del amargo y vigorizante sentimiento
El odio es picante, callado, vengativo... ¿Qué es el enojo comparado a lo que siento?¿Qué el resentimiento?
¡Quiero herir! ¡Atacar! Dañar y sentir placer viendo su dolor
Ni siquiera sé si pueda hacerlo ¿Qué importa ahora lo que pueda o no hacer? ¡Importa que todo le duela! ¡Que sufra y llore y pida disculpas!
Y mientras escribo, lloro por dentro, y mientras busco venganza, me duele a mí, y me doy cuenta de que odiar duele y quema y da una energía que acabará por destruirme
No quiero odiar, no quiero estar enojada, no quiero desear venganza. No quiero, no puedo, no debo... ¡No más!
...Dichosos los que procuran la paz...


