lunes, 22 de octubre de 2012

Volar libres

Aprendí a amarte así, como eras.
Aprendí a respetar, casi religiosamente, cada detalle tuyo. Jamás quise cambiarte, jamás quise moverte.
Fui suave, muy suave contigo
Y tú, conmigo, fuiste suave también
Me amaste como era
Me respetaste como se respeta a Dios, me permitiste ser, y fuiste feliz siendo conmigo.

Nos amamos así, de la forma más pura y más dulce en la que puede amarse.

Y luego decidí dejarte. Y te fuiste. Y creciste, y cambiaste, y te moviste.

Ahora te miro en fotos y reconozco de ti esas partes que amé tanto. A las que no conocí, a esas las admiro.

Fue un placer escribir una historia contigo. Fue un acierto dejar de escribirla.

Ahora puedo abrir el libro, releerla, comentarla contigo, y mirar hacia otro lado, y amar al hombre al que ahora amo tanto.

¡Qué gusto coincidir! ¡Qué gusto separarnos! ¡Qué gusto reecontrarnos así!

Buena vida para ti :)

jueves, 18 de octubre de 2012

Para variar, es sencillo and unthoughtful, to write just because. I just need to pulsar unas cuantas teclas y dejar que corra un río de letras. Es simple, and reckless.
Aunque nadie verá jamás this bunch of código binario, I'm allowed to write it et exprimer, comme-ci,  ce que je ne peux pas parler out loud.
Si tu veux, tu peux entrer chez moi et m'attendre lá. Ca n'est pas difficile. Tu as la clé (You've always had that key to my heart)
What'll happen when the prints you left in every path in my life start to fade? ¿Qué pasará cuando cambie los caminos que recorro, y los lugares que frecuento, y las sábanas de mi cama y la música de mi celular, y me deshaga de cada petit souvenir que j'ai de toi?
Porque ocurre que me duele más cuando no estás que cuando te recuerdo. You'd been in my life so deeply, you've touched every single and recóndito lugar de ella, que ahora, cuando de pronto dejo de sentirte, el frío y el vacío duelen más que el súbito recordarte.

lunes, 15 de octubre de 2012

En cuatro minutos pueden escribirse las más terribles confesiones.
Yo podría escribir, por ejemplo, que disfruto saberme deseada por alguien que no puede tenerme.
El control que me da algo como eso, es placentero y delicioso
En cuantro minutos podría intentar inventarme una excusa para eso, justificarlo plenamente, o rendirme ante el impulso y escribir dos notas apasionadas, para dos personas diferentes.
En cuatro minutos pueden tomarse las decisiones más impulsivas y decisivas.
Podría decidir girar la cabeza, tomar a ese chico del pelo, y besarlo como si no hubiera mañana
O correr a la dirección de mi escuela, renunciar a la carrera que estudio, y quizá (eso podría tomar unos cuántos minutos más) conseguirme un boleto de avión a quién sabe qué remoto país en África.
En cuatro minutos...
En vez de eso, he pasado cuatro minutos cometiendo la inofensiva barabaridad de manchar de negro un pedazo de pantalla blanca.

domingo, 7 de octubre de 2012

Empiezo a olvidar tu nombre...

Empiezo a olvidar tu nombre.
Lentamente, el ruido de la noche ocupa el espacio que el sonido de tu voz ocupaba en mi oído.

martes, 2 de octubre de 2012

Vivimos heridos, como niños

Texto escrito en un día triste, y justo antes de leer a Nietzsche... Todo está ahora en calma, aunque lo que entendí ese día no podré ya olvidarlo.
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Andamos por la vida con las heridas abiertas y sangrantes, con el corazón hecho garras y los labios partidos de amargura.
Andamos así, mutilados, en un mundo que se empeña en vernos vivir juntos.
Y así, sin labios, besamos. Y sin dedos, y sin manos, acariciamos.
Heridos desde siempre, y más heridos entre más vivimos, nos hemos vuelto cuerpo en la cicatriz, alegría en el dolor, sonrisa en medio del diluvio de lágrimas.
¿A quién se le ocurrió la perversa idea de amarrar el destino de un ser roto, al cuerpo parchado de una sociedad de mutilados?
Como ciegos, andamos dando tumbos contra los otros, y en el proceso, perdemos un ojo, cortamos una mano, o desangramos, con lentitud, a los que nos convencen de acercarnos. Nos vamos matando, hasta que llega el día en el que ya no queda más cuerpo qué mutilar que el propio cuerpo. Y se nos cae entonces el pelo, y nos quedamos sin ojos, sin hígado, sin páncreas, sin huesos...
Así a diario nos vamos muriendo, hasta que un día, de pronto, dejamos por fin de ser humanos.