jueves, 9 de diciembre de 2010

Derrotada

"Caminamos hoy con la cabeza gacha Rocinante, nos hemos derrotado, pero mañana venceremos a nuestros gigantes"

Texto escrito después del concurso de oratoria de este año...
Hay dos reglas de oro en oratoria: Cuando hablas, debes hablar con la inteligencia y, si pretendes dar ideas útiles y verdaderas, sólo hay dos opciones: que seas un conocedor del tema, o que lo hayas experimentado en carne propia.
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En un concurso de oratoria pueden pedirte que improvises.
Metes la mano en una vieja tetera, y sacas un papelito en el que está escrita, con una caligrafía cuidada y conocida, (la letra de tu vieja maestra de lengua) una sentencia.
Por tu atrevimiento y osadía, te han condenado (o tú te has condenado) a hablar de un tema mucho más grande que tú y que todos en el auditorio.

Ya lo esperabas. Después de todo, sabías que los temas posibles eran todos gigantescos, sin medida... Ya sabías que no eras capaz de entenderlos.

Unos ojos dorados te ofrecen ayuda desde el fondo de la sala. Aceptas y ambas salen a intentar coser ideas inexistentes, emparedarlas entre dos frases célebres.
Mientras preparas el discurso te das cuenta de que nada tienes claro... Pero aún confías...
Acaban los diez minutos (¿10? ¿tan rápido pasan los 600 segundos?) y entras de nuevo.

Al vaciarse la teterita la llenaron de nuevo con cuadritos de papel de 2 por 3.
Hablarás segunda.

Pasa la primera, y después subes tú y ya estás derrotada. En el duelo entre el tema y tú, tú misma te has derrotado.
Te escuchas diciendo la primera frase y el dolor de la adrenalina antes de hablar no se va. En vez de explotar y contagiar al auditorio de energía, crece dentro de ti y grita que ningún esfuerzo vale ya la pena.
Sigues hablando pero sabes que vas a ningún lado.
Decides que ya es tiempo de acabar con esto y pronuncias la última frase sin ganas, sin fuerza... El rostro blanco y suave en las butacas de atrás intenta inyectarte vida, pero tú decides que entre más obvio sea que te has rendido, mejor quedará la triste escena.

Aplauden cortésmente.

Vas a tu lugar, te sientas, y le haces un solo comentario a tu maestra:
"Perdí todas las ideas"
"Lo sé adorada, ahora esperemos que ellos no se hayan dado cuenta"
Lees en sus ojos oscuros justo lo que pasa por tu cabeza: "Se dieron cuenta"

Cuando te enfrentas a un tema más grande que tú, se abren ante ti dos caminos: Subir al escenario ya derrotada y hablar convencida de que a nadie puedes convencer, o hablar sencilla, simple, sinceramente... Desde lo que has vivido y con el corazón únicamente.

Cuando mis pies subieron los 5 escalones de madera, yo ya había perdido la batalla.

3 comentarios:

Cariño dijo...

Sé que sientes algo sobre tu hombro en este instante.
Es mi mano que estará allí siempre que la necesites.

Devendrah dijo...

No pude quedarme hasta ese punto, pero creo, en lo personal, que decir 'derrotada' es darse una puñalada en la espalda, multiplicarla por tres, lanzarse al vacío y determinar que la causa de muerte fue suicidio intelectual. Creo también que pocas personas tienen el valor (y me incluyo) de subir a improvisar, hablar con calma, seguridad y elegancia, seducir al oyente con las palabras.
Repito que no pude quedarme hasta ese punto, pero puedo pedir con dulzura(exigir), que ni tú ni los demás se califiquen como derrotados so pena de muerte.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hey Jo!!!
y si lo aplico a mi vida diaria
y si me doy cuenta k
aveces en esta vida, llena
de mis propios problemas es asi??
pareciera la vida misma!!
esta vida a veces es asi,
sabes k no tienes esperanza pero
sin embargo siges con
vida para enfrentar el destino
incierto k espera por ti,
al final sin perder la
esperanza tal vez lleges a ganar
aunk una batalla!!!!
y siges esperando ahi..........


"la vida es bella"
byeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee