Y entonces quedará sólo el leve aroma de tus brazos fundidos con mi cintura.
Nos amamos como lluvia, que todo lo inunda y transforma. Nos bebimos los besos, nos bañamos de amor.
Vendrán después los tiempos de sequía, y de la humedad de esa alegría no quedará más que el efímero aroma...
...hasta el instante en el que, sin más aviso que el del olfato, volvamos a llover.
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