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jueves, 2 de febrero de 2012

Secreto

Hay en esos labios delgados, un reto.

Hay en los dedos precisos, un hechizo.

Las uñas melón se me aparecen a diario, entre sueños.

Lo juro, no he enloquecido,
su codo es provocación,
y su rodilla la más clara señal de estamos en guerra.

Aparto la mirada.
Mañana, se lo diré mañana.

jueves, 15 de diciembre de 2011

A tres pasos... (continuación)


La continuación de "A tres pasos"

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Un paso
Si estirara la mano, mis dedos se bañarían de su olor. ¡Dichoso el aire frío de la noche que, al contacto con su piel, se llena de calor!
Ella me ve con esos ojos inmensos, cristalinos. La pregunta sigue ahí... Y también el reto.

Dos pasos
Los labios seductores, temblorosos... en la garganta se le han atorado las palabras.
Yo le pido, con el índice sobre los míos, que no haga ruido. Le pido que guarde en el silencio su sorpresa, que me deje llegar a ella y adivinar en un beso lo que ahora calla.
En un movimiento lento, infinitamente lento, gira por completo. La curva de su espalda era sólo el preludio de un torso bellísimo.
Yo me quedo perplejo. ¿Quién podría salir airoso del hechizo de su ombligo pequeño y secreto? ¿Quién del encanto de la luna brillando, juguetona, en su pecho? ¿Quién de la delicadeza del rizo de su pelo besando su hombro derecho?

Ella sonríe. Ha ganado el duelo.
Camina de pronto con rapidez, altiva. Pasa a mi lado y yo sigo quieto.
Toma una bata, se cubre, y se pierde en la oscuridad de la habitación.

Tres pasos.
Pero ella se ha ido ya.

...es así, y así será siempre. Yo soy sólo el espectador que mira de lejos, sólo el fotógrafo que captura una imagen que nadie más verá...

sábado, 26 de noviembre de 2011

"Free" soul

She fell in love, got hurt, and promised never to fall in love again.
How many men will she hurt before bleeding to death?
Annie smiles wide, makes a pose, nearly kisses a man, and then runs away into someone else’s arms... In her eye, that mischievous wink that sends shivers down my spine.
I’d seen her before I’d even met her. She’s a sad and fascinating image to see: A broken princess, a perverse doll, a little ball of energy that is now afraid (and impossible) to be held. Her story can be read anywhere, because it’s repeated itself way too much.
Oh my dear girl, who harmed a soul as sweet as yours? Who dared destroy the beauty you held inside?
It’s a shame, a pity… a wonderful pity. You run now, in every direction, like a free soul. It definitely is something worth seeing!
Your cage is inside yourself.
You're intoxicating, elusive, amazing...
You’re lovely; lovely and sadly mended.
How long will it take for your wounds to open again?

viernes, 17 de junio de 2011

El hombre del viento...

Yo conozco a un hombre que pareciera el señor del aire... Delgado, ligero, como una sola y clara pincelada sobre el azul lienzo del intelecto.

Le conozco porque le veo a veces, al fondo de las aulas y los corredores, inmerso en titánicas batallas que nadie más puede ver. Le conozco porque sus manos blancas y largas me han revelado una energía muy suya que viene de no sé bien dónde. Sus manos... que son como alas enloquecidas de mil aves blancas revoloteando ante un nuevo descubrimiento. Se agitan a su alrededor mientras habla; suben, y bajan, y se cierran y se abren, acompañando cada palabra. Y es que para él, cada conversación es buscar palabras para encontrar universos.

Yo conozco a un hombre que pareciera el señor del aire... Delgado, ligero, como una sola y clara pincelada sobre el azul del intelecto.

Pero firme, casi inflexible. Testarudo y terco, con esa obstinación de los que han pensado mucho y se intuyen un poco más cerca de la verdad. Yo le he visto cuando le contradicen y sus ojos se encienden con el repentino rayo del sol en un espejo. Y entonces se desata, momentáneamente, un vendaval que aterra y fascina a quien le mira.
Lo conozco testarudo y terco, pero, contrario a las duras rocas, lo conozco como al viento; su fuerza dura apenas un terrible instante. Después se va, para dar paso a una grave y solemne conversación, que suele acabar con las dos mentes más claras, más nobles, más grandes.

Yo conozco a un hombre que pareciera el señor del aire... Delgado, ligero, como una sola y clara pincelada sobre el azul del intelecto.
Y libre... Inmensamente libre. Libre como el que sabe que su única limitación es el tiempo. Libre porque sabe que no hay más atmósfera que le guarde prisionero que la de todos los que somos mortales.
Yo lo conozco, y sonrío siempre que lo veo, y sonrío cuando me habla y yo intento llenarme un poco con todo lo que él ha descubierto, y sonrío cuando el tiempo le llama lejos, y se levanta y me da la espalda, y sonrío también cuando le despido y le pido que no me hable de nuevo... Y sonrío ahora, que me doy cuenta de que se han mezclado ya mis letras y sus palabras.

Yo conozco a un hombre que pareciera el señor del aire...
Una pincelada en la azul esperanza de quien aún tiene fe en el intelecto.

miércoles, 12 de enero de 2011

Tobao


Juega al basquetbol. Es bueno, se nota en sus movimientos.
El clima de la costa se le coló por los sentidos, y mientras juega se le sale por cada poro de la piel.
Toma el balón y corre (¿Corre? ¡Baila!)
Logra llevar la pelota hasta la canasta y, sin embargo, no tira a encestar.

Cuando se ha vivido de verdad se comprende que la victoria no es anotar, sino conseguir el mejor juego posible. Por eso, apenas consigue el balón, lo manda al chico delgado y alto del otro lado.

Entre pases y canastas, él ríe con esa risa que retumba y se desborda hasta hacer reír a todos los corazones. Entonces ella, a la que ama, corre y lo abraza.

La pareja es extraña y perfecta: Él, alto, moreno... Un roble fuerte que de joven bebió sol hasta el cansancio.
Ella es pequeñita, de piel clara y castaños rizados. Parece muñequita de pequeñas manos.

Y los dos se aman.
La risa de ella lo alegra a él , y la de él la hace sentir en casa.

Y ambos, con ese amor y esa vida que no se puede poner en palabras, alegraron sin notarlo, un hogar que, hasta entonces, poco a poco, se apagaba.

A mis tíos, a los que extrañé desde el instante en que se fueron...

martes, 15 de junio de 2010

Fati

Los ojos grandes (bella), las cejas gruesas (fuerte), el cabello corto (alegre)...

Aquí estoy, escribiendo... Y lejos, en otra casa, está ella.

Las uñas coloreadas (original), la curva de la nariz (elegante), los labios entreabiertos (coqueta)...

Muchas veces la veo y me pregunto si sabe amar... Si apenas la conoces, si la ves de lejos, pareciera que vive sin complicaciones, que aún juega y ríe y actúa como niña, y, como niña, no sabe de dilemas de amor.

Los oídos que escuchan (amiga), las manos que pintan (creativa), los brazos suaves (apoyo)...

Pero si te adentras un poco en su mundo... Si platicas, si observas lo que fotografía, si te deja leer un poco de su eventual poesía... Entonces te das cuenta de que no es sólo una niña.

Ella es una mujer, que ha vivido, y ha sentido mucho más de lo que muchos hemos sentido

Ahora, como ayer, está creciendo... Y mañana, como hoy, será mujer fuerte y niña alegre, será caparazón que encierra un corazón que ha sido lastimado, remendado y enseñado a amar.

martes, 25 de mayo de 2010

Retrato de Bere






El retrato de una amiga, escrito a petición suya y para deleite mío...





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Si tuviera que nombrarte, te llamaría misterio.

Todo en ti parece hecho para esconder, para proteger.

Tu cabello ensortijado sabe cubrir bien el cuello delicado que rara vez se muestra.
Tus labios, quietos siempre, callados, secretos, y esos dos lunares, uno a cada lado de la nariz....

Todo en ti es misterio.

Misterio la piel de chocolate, misterio las manos delgadas y siempre heladas, misterio la cintura que, pequeña, se escapa.

Todo en ti es misterio...

Todo calla, todo oculta, todo menos tus ojos.
Tus ojos, dos esferas de vida que hablan por el corazón cuando tus labios eligen callar

jueves, 25 de marzo de 2010

El son te llama...





Inspirado en una tarde de ensayos vista tras el cristal del salón de danza... Escrito por el patético deseo de poner en palabras una escena sin igual





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El salón está casi vacío y el piso de madera, teñido de naranja y amarillo, le regala al sol una última morada.

Una pareja joven baila danzón

Los dedos de ella se mueven como si a la mano la controlara sólo el corazón. Dibujan sentimientos, parecen palomas jugando a atraer y desdeñar: prometen besos, regalan caricias..

Los ojos brillan, la boca sonríe, la cadera coquetea... Él nunca antes la había visto tan bella

Y los pies de ambos juguetean y se coordinan, como si en vez de dos fueran sólo uno

La espalda de él se curvea, responde a la música tan seductoramente, tan deliciosamente...
Sus brazos fuertes la abrazan y la soportan, la guían dulcemente, amoldándose a su cintura. En cada nota hablan de elegancia y de ternura.

Y de nuevo las manos de ella, abrazando el cuello del chico, se crispan y se cierran, con pasión, con deseo, como alcanzando el cielo

El sol cae, la luna reina, la música sigue y la audiencia se aleja... Ellos se quedan, y bailan, de nuevo, creando otra escena.

domingo, 11 de octubre de 2009

Noche de luna






Escrito en clase de Literatura y después de leer un texto de Belatish...


Porque lo opuesto nos aterra y nos fascina; nos llama pero huimos, pensando en quedarnos.


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El pasillo está ya oscuro. Hace algunas horas que el sol se suicidó entre las montañas, tiñendo el cielo de rojo, púrpura y naranja.
Ahora todo se ve negro.

Una chica está sentada a lado de la puerta, recargada en la pared. Hoy ha pensado y sentido mucho más de lo que acostumbra hacer.

De pronto, un ventarrón abre la ventana y atora las cortinas. Así, de súbito, entra un rayo de luna y se queda iluminando el piso al lado de la muchacha.

Luz de luna... Hermosa dama que baja danzando y se para, tentadora, como invitando a tocarla.

La joven, por un impulso que no entiende, se aleja del sutil brillo... Pero se aleja deseando acercarse y dejarse tocar por la luz.
Se aleja porque se siente oscura y ardiente, todos sus sentimientos bullen en su interior, y la hacen sentir indigna de belleza. No, no merece ser tocada por algo tan sublime.

Pero la luz, fría y hermosa, parece llamarla, retarla a acercarse
Una voz dentro de ella se burla... Finalmente, es sólo una luz

Pero, una luz tan opuesta, tan hermosa y tentadora, tan... peligrosa

La chica entonces, usando toda la fuerza que puede reunir, da la vuelta, abre la puerta y se esconde del reflejo... y de su propio entendimiento

Al mismo tiempo, en otro lugar, un chico escribe, frente a la ventana y bañado de luna, la historia de una chica que huyó de su mirada.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Una tarde...





Otro retrato.. Ahora de la persona que suele robarse mis pensamientos



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Ahí estás, sentado a mi lado. Si lo quisiera, mis dedos podrían acariciar tu cabello castaño, pero no me atrevo a tocarte. Estás ocupado debatiendo y aprendiendo, apenas y eres consciente de que estoy aquí.

Así que puedo verte, perderme en tu imagen sin temor a que descubras mi mirada.
Tu voz llena el ambiente, ahora fuerte y convincente, después inquisidora, y entre las diferentes modulaciones se mezcla tu risa, esa risa corta e irónica que tanto quiero.

Y aunque te escucho y disfruto el sonido, confieso que no sé qué estés diciendo.

La espalda recta, el cuello firme... Todo en ti habla de una fuerza con la que estás tan cómodo que pareciera elástica.

Entonces miro tu rostro... Por momentos, con la ligera barba, la luz de la sabiduría y las cicatrices que te ha hecho la vida, se ve tan adulto.. Pero luego una sonrisa y el brillo travieso de la alegría rompen con la imagen y te vuelven niño de nuevo. Oh amor ¡Cómo adoro ver esos dos lados tuyos!

Tus manos han estado moviéndose todo el tiempo, a veces juguetonas, repitiendo sin que lo notes ejercicios de piano, a veces expresivas, acompañando a tus ideas, y a veces enamoradas, buscando a las mías.
Tus manos... fuertes, jóvenes, suaves y varoniles...

De repente volteas, me miras y algo me preguntas. Contesto en automático, sin pensar mucho la respuesta.

De golpe vuelvo a escuchar y entro de nuevo a la realidad. Satisfecho con mi respuesta, vuelves a la conversación, pero yo, con un apretón cariñoso en la mano te hago voltear y entrar por un momento en el mundo en el que estuve éstos últimos minutos, murmuro un "te quiero", miro al frente y entonces sí, ambos seguimos en la plática.
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...Porque somos libres, y en nuestra libertad hemos decidido estar juntos...

jueves, 25 de junio de 2009

A tres pasos






La imagen estaba en mi mente, debía dejarla salir... Ojalá lo disfruten


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Las piernas de una mujer son su pedestal. Se elevan, gruesas y fuertes y al llegar a la cadera se vuelven recipiente y base de una cintura delicada y firme. Firme como su cuello de cisne.

Cuando ella gira y me mira, la línea a la mitad de su espalda marca una curva deliciosa. Sus ojos interrogan, los labios, ligeramente abiertos, no pronuncian palabra, la pequeña cicatriz en su mejilla desvía mi mirada.

Yo sigo quieto, de pie y a tres pasos de ella

Al moverse, su cabello rubio y ensortijado danza con los pocos rayos de luna que se cuelan por la ventana... Guardo sus destellos en la memoria como si de un tesoro se tratara.

La alfombra de terciopelo negro no merece el peso de sus pies descalzos... El tapiz de las paredes no compite con la belleza de su piel de nieve, los caros cristales de la araña sobre mi cabeza no brillan tanto como las estrellas en sus ojos claros...

Y yo... yo sigo quieto, de pie y a tres pasos de ella

Es así y así será siempre, yo soy sólo espectador que mira de lejos, sólo el poeta que exalta la belleza de lo común, sólo el fotógrafo que captura sin cámara una imagen que nadie más verá.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Retrato de Javier Sinco

Un texto escrito al empezar la prepa, rescatado hace unas semanas y publicado ahora porque cambié mi idea de su destino...
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Javier Sinco no es ni el chico más apuesto ni el más indiferente. Indiferente... Esa palabra es la que menos le queda.

Su figura está bien moldeada: Espalda ancha, abdomen plano, piernas fuertes y brazos a tono. ¿Su rostro? Detrás de la piel blanca, un poco tostada por el sol, se dibuja una cara armoniosa, quizá con una nariz demasiado angular. La enmarca un poco de cabello negro mediano y siempre acomodado. La piel está moteada por brotes de acné que, por extraño que parezca, no la afean.

En cuanto a sus ojos, son dos esferas de chocolate hundidas entre pómulos y nariz.

Y su personalidad... ¿Cómo describirlo? Es un Sol, que si lo desea, puede atraer a todos los que le rodean, pero sólo si lo desea. A veces se retrae, apaga todo su brillo y se camuflagea en el inmenso mar de personas. Si ríe, provoca sonrisas, si calla, la paz le rodea.

Adora sentirse vivo, activo y libre y sólo se somete a la enseñanza por creer que quizá pueda aprender algo útil.
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Quizá sea el inicio de una nueva sección: Retratos =D
Aún no lo sé... ¡Saludos a todos!