miércoles, 3 de agosto de 2016

Every now and then, I am reminded that I once knew deep pain.
A sound, a word, a flashing memory... Every now and then, usually when I think it's all over, I am reminded that I am still wounded. That I still need to heal. That, maybe, I will be forever healing.

I will be forever healing.

The pain, however, is different everytime. Last week, I even felt a weird kind of joy while remembering my wounds. Today... well... today was different. Today I melted into darkness and resurfaced all bruised and tired.

But it's slowly getting better. It is, right? It must be. At some point, one day, maybe, this particular pain will only be a memory. A fact. A place. A name. And nothing more. One day, this will be reduced to a very complex story. One from which I can get strength, courage and vulnerability.
You know... Today I realized that I no longer remember your face.

Fin de semana

Duele.
Duele a borbotones.
Las heridas son las mismas, aunque se abran diferente.
Soñé con él.
Soñé que estábamos juntos, en un cuarto, y yo le preguntaba si me había sido infiel con Claudia, y él reía y admitía que sí. Soñé que le preguntaba si había habido más chicas, y me decía el nombre de dos más. Soñé que le preguntaba por la llave perdida, y admitía sorprendido que sí la había escondido. Soñé que colapsaba. Soñé que me quedaba a ayudar.
Estoy cansada. No dormí bien.
Norma está débil. Cansada. No durmió bien.
Justo ahora, maneja hacia Pasadena.
¿La última búsqueda en mi celular? "Emergency mental health care in San Jose"
Y una dirección parpadeando en maps: 871 Enborg Ct.
Nos vi llegando allá. Me vi pidiendo un Lyft para llevarnos allá, y otro trayéndome de vuelta.
Me vi sentada en un pasillo de hospital, con mi sudadera de Stanford y un vaso de café malo en la mano, esperando.
Me vi faltando a mi trabajo, y explicando que había tenido que llevar a una amiga al hospital.
De pronto, hablarlo, contarlo, sonaba a un alivio.
Estoy cansada.
Duele. Duele a borbotones.

Encendedor

Abrir. Encender. Apagar. Cerrar.

El click metálico.

1 de la mañana. Mi cuerpo desnudo en tu cama. Tu cuerpo, vestido, en el sillón. Tus dedos en el encendedor. Mis ojos en tus dedos. La mente de ambos, el alma de ambos, todo lo demás de ambos, ahogándose en esa oscuridad infecciosa que nos rodeaba a diario.

2 de la mañana. Mi cuerpo desnudo en tu cama. Tu cuerpo, a medio vestir, en la alfombra. Tus dedos en el encendedor. Mis ojos cansados, en tus dedos. La mente de ambos, el alma de ambos, todo lo demás de ambos, ahogándose en esa oscuridad infecciosa que nos rodeaba a diario.

3 de la mañana. Mi cuerpo desnudo y mojado, en tu cama. Tu cuerpo, desnudo, a lado del mío. Tus dedos en el encendedor. Mi sexo en tus manos. La mente de ambos, el alma de ambos, todo lo demás de ambos, ahogándose en esa oscuridad infecciosa que nos rodeaba a diario.

Abrir. Encender. Apagar. Cerrar.

La oscuridad impregnada en tus dedos. La oscuridad colándose entre mis piernas. Mi cuerpo lleno de oscuridad.

El click metálico.


El click metálico.