sábado, 2 de febrero de 2013

Retrato de él

Tú, individuo de muchos rostros, eres un maestro de la mentira.
Me enamoré de ti sin saber bien en lo que me metía...
Y es que, ¿cómo no enamorarme de tus ojos enormes y bien entrenados para ser adorables? ¿cómo salvar a mis dedos de perderse entre los rizos de tu pelo suave?
Ahora que estamos uno frente al otro, me pregunto si estás tú o está el actor representando al personaje.
Porque has de saber que en un principio me enamoré del personaje...
Es fácil idealizarte: La voz cuidada y seductora, las palabras precisas y las ideas claras, la arrogancia del que sabe, y en todo, ese signo de grandeza que siempre te acompaña (Porque estás destinado a ser grande, y eso no es para dudarse).
Ahora que estamos uno frente al otro, y que tu mano me desnuda con un gesto ágil, a fuerza de tanto practicarse. Ahora que el lunar en tu hombro distrae a mis labios por un instante, ahora que mi corazón termina por fin de blindarse, me declaro vencida, rendida, y te entrego mi cuerpo húmedo, cálido, y listo para usarse.